San Antonio María Claret, fundador de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros Claretianos) al reflexionar hondamente sobre la infancia y juventud, recalcó la importancia que la acción educadora había tenido en su vida y se mostró particularmente interesado en el problema educativo.
Durante su estancia en la Corte de Madrid ‑España‑ trató de influir, con todos los medios a su alcance, en los planes de educación. Aportó, además, ideas originales en sus escritos y en las instituciones que creó y dirigió. Tal es el caso de las dos Congregaciones Religiosas que fundó y a las que encargó, entre sus ministerios, el Apostolado de la educación.






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